La interacción entre el imaginario colectivo y el personal
¿Por qué chisporrotea el Yo?
De las ficciones colectivas a la fragmentación de la mente
Una entrevista con el Lic. Raúl Manuel Nieto sobre el imaginario digital y la terapia ACT
Hoy conversamos con el Lic. Raúl Manuel Nieto, psicólogo clínico y experto en Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), sobre una de las crisis más silenciosas y profundas de nuestro tiempo. Basándonos en las tesis de pensadores contemporáneos como Yuval Noah Harari y Nicholas Carr, exploramos cómo el ecosistema digital del smartphone ha colonizado los mitos que nos sostienen y cómo el "imaginario colectivo" termina desestructurando por completo el "imaginario personal" de los individuos.
Lic. Nieto, para adentrarnos en la materia: el texto base de nuestro análisis menciona que el ser humano habita simultáneamente dos mundos. ¿Cómo define usted este "imaginario colectivo" moderno en comparación con la realidad de otras especies?
Lic. Raúl Manuel Nieto: Es una línea divisoria fundamental. Si tú observas a cualquier otro animal en la Tierra —un chimpancé, un perro o un gato— verás que ellos responden única y exclusivamente a la realidad objetiva: comida, refugio, peligro físico real y la presencia tangible de su manada. A un animal le es biológicamente imposible otorgarle un valor real a una abstracción. Un chimpancé jamás pelearía por un billete de cien dólares; prefiere un plátano.
Los seres humanos, en cambio, somos la única especie capaz de habitar al mismo tiempo el mundo físico (los árboles, los ríos, la gravedad) y el mundo imaginario (los relatos, los mitos y los símbolos). Hoy en día, nuestro mundo está gobernado por ficciones intersubjetivas. ¿Qué significa esto? Son realidades que no existen bajo un microscopio ni en la naturaleza física, pero que son inmensamente poderosas porque millones de mentes humanas coinciden en que lo son. El dinero digital, las criptomonedas, el estatus financiero, las ideologías políticas globales, las leyes o la reputación virtual medida en likes son abstracciones puras. Si la humanidad desapareciera mañana, los billetes volverían a ser solo papel sin valor y las marcas personales dejarían de existir. Lo delicado es que la red intersubjetiva de hoy es la más vasta, densa y acelerada de toda la historia humana, y el smartphone es el dispositivo que la ha colonizado por completo.
Centrémonos en el núcleo de nuestro interés: ¿De qué manera este gigantesco "imaginario colectivo" que moldea el smartphone influye y altera el "imaginario personal" del individuo?
Lic. Raúl Manuel Nieto: Esa es la clave del problema de la salud mental actual. Históricamente, el imaginario colectivo se transmitía de forma local, lenta y secuencial: los mitos alrededor de la fogata tribal o las páginas de un libro impreso. Esos formatos requerían un procesamiento lineal, lo cual permitía que el imaginario personal —es decir, la forma en que construimos nuestra propia identidad, nuestra narrativa del "Yo" y nuestras expectativas de vida— tuviera orden, historicidad y coherencia. Había una continuidad temporal: un pasado, un presente y un futuro con sentido.
El smartphone rompe esa linealidad. Al delegar en un algoritmo personalizado la selección del relato que consumimos, el imaginario colectivo se fragmenta en miles de cámaras de eco y burbujas algorítmicas. El contenido que premia el dispositivo ya no se basa en argumentos lógicos o matices profundos, sino en la "tiranía de lo espectacular": la indignación rápida, el impacto emocional y el gancho visual de 15 segundos.
Cuando el imaginario colectivo se vuelve tan caótico, vertiginoso y espectacular, el imaginario personal sufre un cortocircuito. El autoconcepto de la persona deja de apoyarse en una base firme de valores estables o vínculos presenciales y pasa a depender de una marea hipercambiante. Es aquí donde surge lo que llamamos el "pensamiento puntillista" o la pérdida de la historicidad. Al estar expuesta la mente a estímulos atómicos totalmente inconexos en el scroll infinito (un meme gracioso, una masacre en una guerra, publicidad de zapatos, un baile viral), la realidad deja de percibirse como una historia continua. El imaginario personal se convierte en una "manta de retazos" sueltos. La persona ya no tiene una experiencia integrada de su propio Yo, sino una lluvia constante de datos que "chisporrotean" en su psique.
¿Cuáles son las consecuencias emocionales de vivir con un imaginario personal convertido en esa "manta de retazos" que describe?
Lic. Raúl Manuel Nieto: Las consecuencias son devastadoras y muy evidentes en la consulta clínica actual, tal como lo han analizado investigadores como Jonathan Haidt y Jean Twenge. Principalmente vemos tres manifestaciones:
1. Ansiedad Crónica y Fatiga Cognitiva: El cerebro permanece en un estado latente de agitación debido a que la atención está fragmentada (atención puntillista). Al interrumpirse constantemente los estados de enfoque por las notificaciones, el sistema nervioso nunca descansa.
2. Depresión por Evitación Experiencial y Vacío Existencial: El teléfono inteligente funciona hoy como el anestésico definitivo contra la soledad, la tristeza o el aburrimiento. Al más mínimo indicio de malestar emocional, la persona saca el teléfono buscando dopamina algorítmica rápida. Como no queda espacio para procesar, sostener y aceptar las emociones incómodas, éstas se acumulan en el trasfondo, detonando una angustia difusa o una profunda apatía. La vida física real empieza a parecer "lenta", insípida y aburrida frente al estímulo de la pantalla.
3. Crisis de Identidad y la Fragilidad del Yo: Al obligarnos a una comparación global constante con los retazos perfectos de millones de personas en el planeta, la noción de lo que es una "vida normal" o "exitosa" se distorsiona. La identidad se vuelve volátil e hiperdependiente de la validación externa del entorno digital.
Desde el enfoque de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), ¿cómo ayuda usted a un paciente a "coser" de nuevo esa manta de retazos de su imaginario personal?
Lic. Raúl Manuel Nieto: En ACT trabajamos directamente sobre el desarrollo de la flexibilidad psicológica, que es precisamente el antídoto contra el "chisporroteo" digital. Frente a este panorama, estructuramos la intervención en tres ejes clínicos muy claros:
Entrenar la Defusión Cognitiva frente al Algoritmo: Ayudamos al paciente a notar que su propia mente a veces opera como el algoritmo de una red social. Su mente le va a lanzar el pensamiento más escandaloso, polarizado o triste solo para capturar su atención. Usando el "Yo como Contexto", entrenamos al paciente para que aprenda a observar sus pensamientos sin fusionarse con ellos; a verlos como notificaciones que aparecen en pantalla, pero que no dictan quién es él.
Romper la Evitación Experiencial a través de la Aceptación: En terapia generamos deliberadamente espacios de silencio y desconexión. Practicamos el sostener el aburrimiento, la duda o el vacío sin huir automáticamente hacia el smartphone. Aprender a "estar presentes" en la lentitud de la realidad objetiva calma el sistema nervioso debilitado por la hiperrealidad.
Definir Valores Genuinos como el Hilo Conductor: Los retazos de la manta están sueltos porque falta un hilo conductor estable. En ACT, ese hilo son los valores personales. El algoritmo puede cambiar la tendencia del día cada mañana, pero si el paciente tiene claro que su valor fundamental es la conexión humana real, la lealtad o la creación artesanal, sus acciones empiezan a cobrar un sentido continuo. Diseñamos acciones comprometidas y concretas en el mundo físico para que el individuo deje de habitar una ficción hiperestimulada y empiece a reconstruir una existencia unificada, sólida y consentida. El terapeuta se convierte en ese espacio lineal y analógico indispensable para sanar la fragmentación moderna.
(1) Puedes pedir el ensayo en Pdf, gratis, a raulmanuelnieto@gmail.com
Lic Raúl Manuel Nieto
Psicólogo Reg, Prof. 6506




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